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Regulación De Tratamiento De Agua En Bogotá: Lo Que Debe Saber

Regulación de Tratamiento de Agua en Bogotá: lo que debe saber

El constante crecimiento de la población, la escasez de agua y la contaminación producida por desechos y químicos provenientes de vertimientos nos han obligado a buscar nuevas fuentes de abastecimiento. Ahora el tratamiento de agua se ha convertido en una de las pocas opciones que tenemos para obtener agua potable. Y si tenemos presente que solo el 3% del agua en el mundo es potable, nos daremos cuenta de la importancia de hacer de éste un recurso renovable.

Tal vez la evaporación y la lluvia puedan filtran de manera natural las toxinas, pero estos procesos pueden tomar mucho tiempo y no son suficientes en casos de extrema contaminación como el Río Bogotá. Las plantas de tratamiento aceleran el proceso y lo hacen aún más efectivo.

Ahora bien, en Colombia podemos encontrar que apenas el 9% de las aguas del alcantarillado son tratadas y que sumado a esto, no existen suficientes plantas de tratamiento en el país. Igualmente, para reusar el agua (es decir, para poder beberla, usarla para la agricultura o para efectos industriales) es necesario someterla a un tratamiento primario para eliminar sólidos y luego uno secundario para tratar elementos biológicos. También debería someterse a un tratamiento terciario para una mayor purificación, sin embargo en Colombia la mayoría de plantas de tratamiento se limitan al secundario porque es más económico y porque es el nivel mínimo requerido por la ley.

No obstante, las regulaciones en torno al tratamiento de agua y vertimientos se están volviendo cada vez más estrictas en Bogotá – en donde se encuentra uno de los ríos más contaminados de Colombia – con el fin de solucionar el problema de la contaminación y para que las empresas estén más comprometidas con el medio ambiente, cumpliendo así con las normas gubernamentales y los estándares de calidad.

Además, la gran polución del Río Bogotá proveniente de los ríos Salitre, Fucha y Tunjuelo y de los diversos vertimientos de aguas residuales domésticas, industriales y de las aguas servidas de una población de más de 7 millones de habitantes han hecho imprescindible establecer Planes de Saneamiento y Manejo de Vertimientos (PSMV) y el megaproyecto de Adecuación Hidráulica y Recuperación Ambiental del Río Bogotá.

Este último pretende especialmente ampliar y optimizar la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) del Salitre, construir una planta en Canoas e implementar planes de alcantarillado y acueducto en los municipios aledaños para que las aguas residuales lleguen a dichas plantas. De esta forma se aumentará la capacidad de tratamiento y se agregará un tratamiento secundario en la planta del Salitre, puesto que ésta se limita al tratamiento primario.

Todo esto demuestra que para Bogotá es muy importante lograr descontaminar este importante afluente, sin embargo, el compromiso no solo es de la comunidad, sino también de las empresas. Por esta razón para mejorar el tratamiento de las aguas residuales en Bogotá se impusieron nuevas normas y regulaciones como el Decreto 2141 del 2016, el Decreto 2099 del 2016 y la Resolución No. 0631 que modifican aspectos referentes a las tasas retributivas y a la concentración de las sustancias descargadas según la actividad económica.

Por ejemplo, esta última resolución modifica el porcentaje de vertimientos permitido por actividad económica. Anteriormente todas las actividades debían cumplir con un 20% de vertimientos, ahora esta norma establece un límite máximo para cada actividad; algo que tiene bastante sentido si tenemos en cuenta las diferentes sustancias y procesos que se deben llevar a cabo en una Planta de Tratamiento de Aguas Industriales (PTAI) – por ejemplo los residuos de una industria de curtiembres (donde se trata el cuero) son orgánicos, mientras que los residuos de la industria manufacturera pueden contener altas concentraciones de mercurio, plomo o cromo que afectan irreversiblemente la calidad del agua.

Al fin se están imponiendo regulaciones efectivas que disminuyen la contaminación y sancionan a las empresas infractoras. Y el cierre que los vertimientos de más de 30 empresas en Bogotá durante el 2016 por la Secretaría de Ambiente y el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible puede demostrarlo.

Y es probable que en el futuro las regulaciones sobre tratamiento de agua en Bogotá y en otras ciudades de Colombia sean más estrictas para las empresas. Por esta razón es importante empezar a contar con una planta de tratamiento en el lugar donde se generan las aguas residuales, o bien con un sistema de tuberías y bombas que las conduzcan al lugar donde se encuentre la planta.

Entonces, si en este momento está pensando en comprar una planta de tratamiento de agua en Bogotá o en otra parte del país, debería tener en cuenta ciertos aspectos.

En primer lugar, es importante contar con una empresa con experiencia en el campo – como Ingither – y que también cumpla con las respectivas regulaciones. En segundo lugar, debe tener en cuenta la finalidad del agua tratada y la causa de la contaminación y acorde a esto sabrá el tipo de  planta que necesita. Es decir, una planta de tratamiento de agua potable (PTAP) para fines de consumo humano, una planta de tratamiento de aguas industriales (PTAI) para eliminar residuos industriales o una planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) para eliminar la contaminación causada por actividades domésticas, agrícolas e industriales y para utilizar dicha agua para distintos fines. Y por último, debe conocer los procesos, energía y químicos necesarios para el funcionamiento de cada planta (energía eléctrica, rayos ultravioleta, procesos de filtración, etc.) y el terreno que empleará, puesto que su ubicación podría repercutir en la población y el olor o ruido que produzca su planta podría generar molestias.

Si realmente desea contar con un aliado que le garantice un cumplimiento regulatorio y los más altos estándares de calidad del agua, Ingither Ltda. es el indicado. Ofrecemos servicios completos y económicos como la venta de plantas de tratamiento y tanques y el lavado, desinfección e impermeabilización de los mismos.

Recuerde que una planta de tratamiento es una buena inversión. Le ayudará a ahorrar dinero a largo plazo, le garantizará el cumplimiento con las normas y regulaciones de Colombia y por supuesto ahorrará agua al reusar el agua ya tratada, ayudando a preservar el medio ambiente.