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Lavado E Impermeabilización De Fachadas: Cómo Funciona

Lavado e Impermeabilización de Fachadas: cómo funciona

El lavado e impermeabilización de fachadas son su mejor aliado a la hora de proteger su edificio ante el deterioro sufrido por el paso del tiempo y otros daños causados por la humedad como filtraciones, goteras, hongos, moho, etc. Además de esto, en las grandes ciudades como Bogotá la contaminación atmosférica suele deteriorar y ensuciar las fachadas más rápidamente; esto sin mencionar las grietas, decoloraciones y grafitis que también afectan el aspecto general.

Aunque a veces limpiar y arreglar puede ser un poco tedioso, es necesario si queremos proteger nuestros bienes de ciertos daños y por supuesto, para mantener la estética del lugar. Sin embargo, estos daños no son un simple problema estético, sino que también acortan lentamente la vida útil del inmueble y podrían afectar nuestra salud; un ambiente insalubre, húmedo puede causar asma y muchas otras enfermedades.

El lavado e impermeabilización de fachadas son clave para alargar la vida útil de su edificio, preservar el interior y exterior, prevenir daños futuros y mantener una fachada limpia, libre de humedad y atractiva. Es por esto que digo que el lavado e impermeabilización de fachadas son su mejor aliado. Y es también por estas razones que son de los servicios más solicitados en Bogotá y otras partes de Colombia.

No obstante, para que el proceso sea efectivo es importante tener ciertas cosas en cuenta, como por ejemplo el tipo de superficie o la localización y causa del problema. Pues si no se tienen en cuenta estos factores y por consiguiente no se emplea el método de lavado o impermeabilización adecuado, se podría dañar aún más la superficie sobre la que se trabaja o se podrían afectar elementos cercanos como la decoración.

¿Cómo funciona el lavado de fachadas?

El lavado o limpieza de fachadas se realiza mediante diversos métodos de limpieza de acuerdo al tipo de suciedad y superficie. Entre estos métodos podemos encontrar:

  • Hidrolavado: nebulizado, a baja presión, a alta presión, etc.
  • Uso de detergentes
  • Uso de disolventes químicos con agua
  • Chorro de agua con arena/microabrasivos
  • Chorro de arena
  • Cepillado en seco
  • Esmerilado

Cabe resaltar que si en la fachada existen fisuras, grietas u otro tipo de degradación de la superficie, es mejor evitar usar el método de agua a presión ya que podría causar filtraciones.

En cuanto a los vidrios, éstos también se lavan con limpiadores industriales y desengrasantes especiales para evitar mancharlos o rayarlos. En caso de agua calcárea, que es una acumulación de sustancias del agua como el calcio,  puede ser necesario utilizar una esponja abrasiva o máquina pulidora.

Como se mencionó antes, la contaminación de las grandes ciudades de Colombia como Bogotá o Medellín ensucia las fachadas más rápidamente. Por esto las fachadas se deben lavar con más frecuencia y usando productos y métodos más abrasivos para eliminar todo rastro de suciedad y para procurar mantener limpia la edificación por más tiempo.

Por último, generalmente el lavado de fachadas (y en ocasiones también la impermeabilización de fachadas) requiere de “trabajo en alturas”.

¿Qué es el trabajo en alturas?

En Colombia, de acuerdo a la Resolución 1409 de 2012, el trabajo en alturas se considera el trabajo en el que existe un riesgo de caer a 1,50 m o más con respecto al plano inferior y se considera de alto riesgo ya que es de las principales causas de accidentalidad y muerte en el trabajo a nivel nacional. Por lo tanto, toda persona que “trabaje en alturas” debe acatar el Reglamento de Seguridad para protección contra caídas. Igualmente, las empresas que realicen este tipo de trabajo deben estar debidamente certificadas y cumplir con las condiciones de control y seguridad conforme lo establece la Circular 070 de 2009.

Dicho esto, es importante contar con profesionales con amplia experiencia que hagan un correcto mantenimiento y uso de los equipos de seguridad, acceso y trabajo (por ejemplo escaleras, andamios, torres y cuerdas) para garantizar la seguridad de los trabajadores y la calidad de los servicios de lavado e impermeabilización de fachadas.

¿Cómo funciona la impermeabilización de fachadas?

El propósito de la impermeabilización es alargar la vida útil de la fachada y evitar problemas futuros causados por la humedad. Para proteger superficies como paredes, techos, sótanos, cisternas, tuberías o azoteas, se aplican diversos impermeabilizantes de acuerdo al tipo de material (ladrillo, madera, hormigón) y tipo de humedad (filtración, condensación, remonte capilar, humedad meteórica).

Antes de aplicar cualquier impermeabilizante, primero se debe limpiar la superficie para remover la suciedad, musgo e incluso cualquier impermeabilizante previo que ya esté deteriorado y sellar cualquier grieta que exista con un sellador acrílico o de poliuretano; de nuevo, esto es especialmente importante en ciudades tan contaminadas como Bogotá donde las fachadas se ensucian fácilmente. Luego se diluye el impermeabilizante (en caso de impermeabilizantes líquidos), se deja secar y por último se aplica una segunda capa. Este es el proceso que se realiza con la mayoría de impermeabilizantes, sin embargo el método de aplicación varía con otros tipos de impermeabilizantes, como por ejemplo los impermeabilizantes prefabricados.

También es importante hacer pruebas con agua al finalizar para comprobar la efectividad de la impermeabilización y que no haya filtraciones, de esta manera se garantiza una mayor resistencia y durabilidad. Sin embargo no todas las empresas en Bogotá realizan este proceso, en Ingither sí lo hacemos y por esto podemos garantizarle una mejor calidad que nuestra competencia.

Así que recuerde, lo más importante para un lavado e impermeabilización efectivos es analizar primero las superficies, materiales y lugares donde se encuentra la suciedad, daños, o humedad; elegir una empresa que cuente con las debidas certificaciones para trabajar en alturas y cumplir con los estándares de seguridad y calidad; y por supuesto, prestar el mantenimiento correspondiente a la fachada de su edificio para alargar su vida útil, mejorar su estética y evitar enfermedades.